La 22ª Libroferia Encarnación “Lectura y cultura para la paz” volvió a convertir durante seis días el Campus Urbano de la Universidad Autónoma de Encarnación - UNAE en un gran centro cultural comunitario. Con más de 100 actividades, proyectos de animación a la lectura, encuentros con escritores, música, arte, memoria, reflexión y una amplia articulación con instituciones públicas y privadas, la propuesta reafirma una trayectoria de 22 años de responsabilidad social territorial, vinculación con el medio y compromiso con el acceso democrático a la cultura.
Una apertura que reafirmó el sentido educativo y ciudadano de la Libroferia
Con una ceremonia que reunió a autoridades, escritores, artistas, educadores, estudiantes, representantes de instituciones y referentes de la comunidad, quedó oficialmente inaugurada la 22.ª Libroferia Encarnación “Lectura y cultura para la paz”, uno de los proyectos educativos y culturales más sostenidos de la región y una de las expresiones más significativas del compromiso de la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE) con su territorio.
La apertura oficial marcó el inicio de una nueva edición de un proyecto que la UNAE impulsa desde el año 2005, con el propósito de acercar los libros a la comunidad, promover la lectura y generar espacios de encuentro en torno al pensamiento, el arte y la cultura.
Durante el acto inaugural, la rectora de la UNAE y coordinadora general de la Libroferia Encarnación, Dra. Nadia Czeraniuk, dio la bienvenida a expositores, invitados y público presente y puso énfasis en el sentido educativo y ciudadano de la iniciativa. En su intervención señaló que una ciudad también se transforma y se desarrolla cuando genera espacios para la lectura, el pensamiento, la cultura y el encuentro, y destacó especialmente el valor de la lectura para formar criterio propio, fortalecer la libertad de pensamiento y contribuir a una sociedad más consciente, responsable y capaz de convivir en la diversidad.
El lema de esta edición, “Lectura y cultura para la paz”, fue planteado no solamente como una consigna, sino como una invitación a recuperar el diálogo, la reflexión y el conocimiento como herramientas para la convivencia y la construcción colectiva.
La ceremonia inaugural estuvo acompañada por expresiones artísticas de la propia comunidad universitaria, con la participación del Ballet, la Escuela de Teatro y Voces de la UNAE, que integraron música, danza y expresión escénica en una apertura donde literatura, arte y educación compartieron protagonismo.
Uno de los momentos destacados estuvo a cargo del escritor y periodista Bernardo Neri Farina, presidente de la Academia Paraguaya de la Lengua Española, quien realizó una intervención especial en homenaje a Elvio Romero, en el año de su centenario, recuperando la trascendencia de su obra dentro de la literatura paraguaya.
La apertura dio paso inmediatamente a una programación que comenzó a mostrar la verdadera dimensión de la Libroferia: no como una sucesión aislada de actos, sino como un proyecto que articula públicos, instituciones, disciplinas y generaciones.

Lectores que llegan preparados para encontrarse con los autores
Desde las primeras jornadas, delegaciones de instituciones educativas de Encarnación y de distintos distritos de Itapúa comenzaron a llegar en buses al Campus Urbano para participar de encuentros con escritores y desarrollar los proyectos preparados previamente en las aulas.
En esta edición, 65 proyectos forman parte de “Vamos a la Libroferia Encarnación”, una estrategia de animación a la lectura que comienza mucho antes de la feria. Los estudiantes leen obras, desarrollan actividades, investigan y preparan producciones para luego encontrarse personalmente con los autores.
Durante el miércoles, por ejemplo, niños y jóvenes participaron de encuentros con María Irma Betzel y Milia Gayoso Manzur, convirtiendo la lectura previa de sus obras en una experiencia directa de diálogo con quienes las escribieron.
Esta metodología constituye uno de los rasgos distintivos del proyecto. El escritor no llega solamente a presentar un libro: se encuentra con lectores que ya conocen su obra, que tienen preguntas, que prepararon producciones y que transforman ese encuentro en una experiencia educativa de enorme valor.
La feria, por tanto, no comienza el día de la inauguración. Meses antes se inicia el trabajo con colegios, docentes, estudiantes, autores y proyectos de lectura. Se acercan obras a las instituciones, se promueve su lectura, se elaboran propuestas pedagógicas y se prepara a los estudiantes para que lleguen al encuentro con el escritor después de haber transitado una verdadera experiencia lectora.
Así, el libro deja de ser solamente un objeto expuesto para convertirse en el punto de partida de una conversación entre lectores y escritores, generando motivación y vínculos afectivos con la lectura.

Diversidad cultural, memoria e identidad
La programación de los primeros días mostró también la capacidad de la Libroferia para generar espacios de reflexión sobre la identidad, la memoria y la diversidad cultural del territorio.
Uno de los acontecimientos centrales fue el Encuentro conmemorativo por los 90 años de la inmigración japonesa en Paraguay, organizado conjuntamente con la Embajada del Japón.
Las palabras de apertura estuvieron a cargo de la rectora de la UNAE, quien destacó el aporte de las comunidades migrantes al desarrollo productivo, social y cultural del país y recordó que Itapúa ha construido buena parte de su identidad a partir del encuentro de culturas.
La actividad contó con la presencia del embajador del Japón, Katsumi Itagaki, quien moderó el panel “El aporte de los inmigrantes al desarrollo económico del Paraguay y la perspectiva hacia el futuro”, con la participación de Andrés Trociuk, Jaime Kurosu, Matías Kobayashi y Ronaldo Dietze. La jornada incluyó además una presentación del Encarnación Taiko Club.
La diversidad cultural que caracteriza al departamento dejó así de ser un concepto abstracto para convertirse en objeto de análisis, memoria y celebración dentro de la programación de la feria.

Koki Ruiz y Tañarandy: uno de los momentos más emotivos
Otro de los momentos de especial significación fue la Noche Misionera, coordinada por el Dr. Camilo Cantero, que reunió literatura, historia, memoria y arte en torno al departamento de Misiones.
La actividad permitió presentar obras de autores vinculados con distintos pueblos y momentos de la historia misionera y tuvo como eje central un emotivo homenaje póstumo a Koki Ruiz.
En este marco, la rectora de la UNAE hizo entrega de un certificado de reconocimiento póstumo, recibido por la esposa del artista, Norma Fretes, y su hijo, Julián Ruiz, en homenaje a quien convirtió su sensibilidad artística, la religiosidad popular y el trabajo comunitario en una de las expresiones culturales más reconocidas del Paraguay.
La presentación del libro Koki Ruiz. Un artista en el alma de su pueblo, de Andrés Colmán Gutiérrez, permitió recorrer su trayectoria y su legado, mientras que las expresiones artísticas de la noche dieron una dimensión especialmente emotiva al homenaje.
La actuación del Ballet Academia de Danzas Marisol Valdez y, particularmente, la puesta final inspirada en Tañarandy, evocaron las luces, la espiritualidad y la fuerza comunitaria que caracterizaron la obra de Koki Ruiz, generando uno de los momentos más conmovedores vividos hasta ahora en esta edición.
Una universidad abierta a la comunidad
Estos acontecimientos permiten comprender que la Libroferia Encarnación es mucho más que una feria de libros. Es un proyecto educativo, cultural y de responsabilidad social territorial que la Universidad Autónoma de Encarnación sostiene desde hace 22 años, movilizando capacidades institucionales, infraestructura, equipos humanos, redes de cooperación y recursos para ponerlos al servicio de la comunidad.
Durante seis días, la Universidad abre literalmente las puertas de su casa. Auditorios, aulas, escenarios, pasillos y espacios comunes se convierten en lugares para presentaciones de libros, encuentros con autores, teatro, música, danza, conferencias, jornadas académicas, actividades infantiles, debates y propuestas para públicos de todas las edades.
El Campus Urbano se transforma así en un espacio comunitario donde convergen instituciones educativas, organizaciones culturales, editoriales, escritores, artistas, investigadores, organismos públicos, representaciones diplomáticas, familias y visitantes.
Esta forma de abrir la universidad a la comunidad constituye una expresión concreta de vinculación con el medio y pertinencia social.
No se trata simplemente de invitar a la ciudadanía a ingresar al campus, sino de identificar necesidades del territorio y responder a ellas mediante propuestas educativas y culturales que amplían el acceso al conocimiento, fortalecen la lectura y generan oportunidades de participación.

Cultura de alto nivel al alcance de todos
La Libroferia reúne en su 22ª edición más de 100 actividades durante seis jornadas consecutivas.
La programación combina literatura, música, teatro, danza, historia, patrimonio, ciencia, educación y reflexión sobre temas contemporáneos, con escritores, artistas y especialistas de reconocida trayectoria nacional e internacional.
Uno de los principios sostenidos a lo largo de sus ediciones ha sido mantener el acceso libre y gratuito, permitiendo que propuestas culturales de alto nivel puedan estar al alcance de toda la comunidad.
Esta característica adquiere especial relevancia desde la perspectiva de la responsabilidad social universitaria: la cultura y el conocimiento son concebidos como bienes que deben circular y estar disponibles para públicos diversos, independientemente de su pertenencia o no a la institución.
Un gran proyecto sostenido en red
Una iniciativa de esta magnitud solo es posible gracias a la articulación y al acompañamiento de numerosas instituciones públicas y privadas comprometidas con la educación, la cultura y el desarrollo de la comunidad.
Organismos del Estado, gobiernos locales, representaciones diplomáticas, organizaciones culturales, empresas, editoriales, instituciones educativas y distintos aliados suman esfuerzos junto a la UNAE para sostener una programación diversa, gratuita y de alto nivel.
Esta red de cooperación constituye una de las grandes fortalezas de la Libroferia Encarnación y demuestra una forma de trabajo basada en la corresponsabilidad, la vinculación con el medio y la construcción colectiva de oportunidades culturales para toda la ciudadanía.
La UNAE lidera y sostiene este proyecto articulando esa amplia red de aliados públicos y privados y poniendo a disposición de la comunidad su infraestructura, sus equipos, su capacidad de gestión y sus vínculos institucionales.
Detrás de los seis días visibles de la Libroferia existe un proceso de organización de varios meses. La selección de escritores, la articulación con editoriales e instituciones, el diseño del programa, los proyectos de animación a la lectura, la coordinación con colegios, la producción artística, la logística, la comunicación y la atención de invitados requieren el trabajo coordinado de numerosos equipos del Complejo UNAE.
Autoridades, docentes, estudiantes y funcionarios participan en la construcción de una propuesta que la institución asume como proyecto propio y como parte de su compromiso con la comunidad.
Sostener una iniciativa de esta magnitud durante 22 años exige continuidad institucional, capacidad de gestión y una convicción profunda acerca del papel que una universidad puede desempeñar en el desarrollo cultural de su territorio.
Seis días en que la universidad se convierte en la casa de todos
Las imágenes de estas primeras jornadas resumen buena parte del sentido de la Libroferia: autoridades, escritores y artistas inaugurando una programación cultural de alcance regional; buses llegando desde distintos puntos de Itapúa con estudiantes que vienen a encontrarse con los autores que leyeron; un panel que recupera los 90 años de la inmigración japonesa; escritores de Misiones hablando de sus pueblos; la familia de Koki Ruiz recibiendo un reconocimiento póstumo y un escenario que se transforma para evocar la emoción de Tañarandy.
Todo ocurre dentro de una universidad. Y ese quizás sea el mensaje más fuerte de la Libroferia Encarnación: mostrar que una institución de educación superior puede convertirse también en espacio de encuentro, memoria, cultura, pensamiento y construcción ciudadana.
Durante seis días, la UNAE pone su casa, sus equipos, sus capacidades y sus redes al servicio de la comunidad.
Después de 22 años, la Libroferia Encarnación constituye así una de las expresiones más visibles de una universidad integrada a su territorio, que entiende que educar no significa únicamente formar profesionales, sino también formar lectores, ampliar horizontes culturales, fortalecer identidades, generar pensamiento y contribuir activamente a la construcción de una sociedad más participativa, consciente y comprometida con la paz.
La 22ª Libroferia Encarnación “Lectura y cultura para la paz” continúa hasta el domingo 6 de septiembre en el Campus Urbano de la UNAE, con actividades de mañana, tarde y noche y acceso libre y gratuito para toda la comunidad.
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